Arquitectura

Arquitectura en Colombia

La arquitectura de Colombia se divide en períodos históricos de arquitectura precolombina (indígena), colonial (religiosa y militar), de siglo XIX, republicana (1880 a 1930), de transición (1930 a 1945), modernista (1945 a 1970) y actual (1970 al presente).

El patrimonio cultural colombiano incluye influencias indígenas, europeas, indias y africanas. Las construcciones coloniales del país reflejan su origen español (y particularmente andaluz, como se ve en las tradicionales casas de una sola planta) dispuestas alrededor de un patio central, las cuales podemos encontrar en ciudades coloniales como Santafé (Bogotá), Tunja o Cartagena, así como en haciendas en las zonas rurales de todo el país.

Tras obtener su independencia, Colombia rompió sus vínculos con España y tomó nuevos modelos en otros lugares como Inglaterra y Francia, marcando el comienzo de lo que se conoció como Arquitectura Republicana, una época que se prolongó hasta bien entrado el siglo XX, cuando los cambios en el pensamiento arquitectónico en Europa trajeron la Arquitectura Moderna a Colombia en los años previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Destacados arquitectos colombianos incluyen a Rafael Esguerra, Daniel Bermúdez, Giancarlo Mazzanti, Rogelio Salmona, Álvaro Barrera, Patricio Samper Gnecco, Laureano Forero Ochoa, Pedro Nel Gómez, Raúl Fajardo Moreno, Rafael Esguerra, Arturo Robledo Ocampo y Simón Vélez. Otros famosos arquitectos colombianos que destacaron a nivel internacional son Jaime Correa, Andrés Cortés, Felipe Hernández y Jorge Arango.

Arquitectura precolombina

La arquitectura precolombina fue variada. Los Muisca, aunque retratados como la cumbre de la civilización indígena colombiana, eran modestos en comparación con Mesoamérica o el Imperio Inca. Su arquitectura se limitaba a asentamientos y estructuras más bien pequeños, hechos de madera y arcilla en lugar de piedra. Sin embargo, algunas otras civilizaciones precolombinas son conocidas por su arquitectura, como la cultura de Tierradentro y la Tairona (conocida como Ciudad Perdida o Buritaca), que fue construida en las montañas de la Sierra Nevada de Santa Marta sobre una base de terrazas hechas de piedras.

Arquitectura colonial

El origen español de Colombia se refleja en su arquitectura colonial del siglo XVII, con edificaciones que seguían los principios constructivos y tipológicos de la metrópoli, adaptándolos más o menos a las condiciones del lugar y a su función en un medio natural, social y económico diferente.

Entre las joyas arquitectónicas de Colombia encontramos numerosas iglesias que salpican el paisaje de todo el país. Continuando con la tradición establecida desde los principios de la cristiandad, con su lenguaje espacial de naves, capillas, bóvedas, cúpulas y campanarios. En sus interiores se refleja la influencia de las iglesias medievales, renacentistas y barrocas españolas .

En la arquitectura doméstica, en varias ciudades se pueden obervar diferencias regionales similares a las que existen en España. Las casas coloniales construidas como estancias alrededor de uno o varios patios, reflejaban no solamente la proveniencia de los conquistadores (andaluza o extremeña en su mayor parte), sino al mismo tiempo la herencia árabe y, antes que ésta, romana y griega de las casas de dichas regiones peninsulares.

En las edificaciones más nuevas de las urbes más grandes encontramos estilos modernos con adaptaciones del estilo barroco complementado con elementos de madera y hierro forjado. Lamentablemente, muchas áreas han tenido problemas para dar un mantenimiento adecuado a las antiguas estructuras, mientras que el clima ha dañado o destruido muchos edificios barrocos.

El estilo republicano

La recién creada República mezcló sus raíces coloniales con nuevas formas de construir, marcadas por actividades económicas y sociales emergentes. Los parques urbanos reemplazaron a las plazas de las ciudades antiguas a medida que el ocio se convirtió en parte de la vida cotidiana. El gobierno construyó nuevos lugares desde donde operar, como el Capitolio Nacional en Bogotá.

El pueblo de Santa Fe de Antioquia, cerca de Medellín, es un excelente ejemplo de este estilo híbrido. Alberga templos, monumentos, museos, parques y plazas de ladrillo visto, paredes de barro compactado secado al sol y pisos de piedra.

Arquitectura de transición

El surgimiento de la arquitectura moderna se caracterizó por una ruptura entre el academismo y los jóvenes arquitectos de principios de siglo XX. Los primeros enseñaban en las escuelas de bellas artes promoviendo la preservación y el uso de los estilos clásicos, mientras que los segundos veían en la industrialización y las nuevas tecnologías un gran potencial para desarrollar nuevas formas de expresión y pensamiento que estuviera libre de las reminiscencias de los estilos tradicionales del pasado. La arquitectura, según ellos, debía redefinirse en la era industrial y crear un estilo para el siglo XX, basado en los desarrollos tecnológicos de construcción y utilizando nuevos materiales como el concreto armado, acero, vidrio y materiales sintéticos. El paso de lo artesanal a los procesos industriales de producción debía sentar las bases para una nueva forma de expresión.

La modernidad y sus ideas revolucionarias empezaron a ser abrazadas finalmente en Colombia durante la década de 1930. La Universidad Nacional de Bogotá jugó un papel fundamental en la formación de los arquitectos, por una parte con la creación de la facultad de arquitectura en 1936 y con la orientación de algunos de sus profesores europeos como Bruno Violi y Leopoldo Rother, grandes impulsores de los principios modernos. El legado que esta generación dejó en el país es de gran importancia.

Arquitectura modernista

El nuevo gobierno del Partido Liberal derribó muchos edificios antiguos que fueron reemplazados por edificios influenciados por el estilo internacional. De acuerdo con la historiadora de la arquitectura Silvia Arango, la arquitectura moderna colombiana tuvo dos momentos: un primero denominado “Presunción de la técnica”, que a partir de la década del 40 asimiló y reprodujo la influencia extranjera mediante el uso de técnicas modernas (como estructuras de hormigón y piezas prefabricadas ), y una segunda, denominada “Asimilación Consciente”, que utilizó algunos elementos técnicos y estilísticos del movimiento moderno y los mezcló con materiales locales y lenguajes formales que no coincidían con el canon Moderno.

Época actual

En la era de la arquitectura posmoderna, en Colombia se puede apreciar una ola de edificios con diseños innovadores, llamativos y futuristas. Se puede mencionar una nueva generación de importantes arquitectos como Simón Vélez, quien utiliza el bambú (guadua) como componente arquitectónico primordial y Daniel Bermúdez con realizaciones como: Edificio Alberto Lleras Camargo, Edificio Vicerrectoría de Posgrados de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Biblioteca Pública El Tintal.

Desarrollos habitacionales

Hacia la mitad de la década de 1940, la mayoría de los colombianos vivía en casas unifamiliares construidas con bloques de cemento cubiertas de adobe (mezcla de arcilla, estiércol de vaca y heno). La inmigración masiva desde áreas rurales de Colombia provocó el crecimiento de asentamientos no planificados en las ciudades. Se han desarrollado algunos ejemplos notables de proyectos de vivienda de alta densidad, pero la mayoría están dirigidos a la creciente clase media. Entre ellos, el Centro Antonio Nariño, que siguió los principios de Le Corbusier y las Torres del Parque del arquitecto Rogelio Salmona.